Cuando Eduardo me dijo que tenÃamos que dar un rodeo porque habÃa olvidado la corbata, pensé que la cosa (el nivel de molestias) se quedarÃa allÃ.
Estaba equivocado. Tras el empate fue el turno de metermos gasolina en un coche diesel (a pesar de que la bomba habÃa un taller
), Y para hacer la cosa aún más, cayó una de las mayores cargas de agua que he visto en Lisboa. El coche parecÃa un barco real (el agua hasta las puertas) y hasta creo que salir de la ciudad tendrÃa que pedir a dar una vuelta a Noé
Con gran esfuerzo, hemos logrado navegar a Sintra, donde, para nuestra sorpresa, era un sol de envidia a la gente (pocos) del Sahara.
Finalmente llegaron al destino es las aventuras y la cosa se calmó (hasta la noche).
Servicio de hecho, misión cumplida, ya era hora de regresar a Lisboa.
Hasta que alguien (el señor de la corbata) decidió cerrar el coche con todo el material y con las llaves dentro del maletero.
Nada de lo que un viaje a Lisboa taxi (OK, no necesitaba un hombre para ir tan rápido, sino que debe tener una novia esperando ...) para obtener otra llave a la casa no se ha resuelto.
Al ver el trailer de la boda, nadie adivina lo que sufrimos.
Aquà está para la posteridad:

